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Gracias, Princesa. Nos lo merecíamos

Jueves, 4 de junio de 2020

Artículo publicado en Mallorcadiario.com

Por Miguel Lázaro

Ayer fue un día agridulce ya que a la vez que se anunciaba la concesión del Premio Princesa de Asturias de la Concordia a los profesionales sanitarios que habían peleado en las trincheras sanitarias contra la pandemia, fallecía en Toledo, el 60 médico infectado que llevaba varias semanas en el UCI luchando entre la vida y la muerte. Miguel Andel Peiteado trabajaba en la residencia de ancianos de Villanueva de Alcardete.

Vayamos con lo agrio: D.E. P. Este es el acrónimo más, desgraciadamente utilizado, por todos en estos dos meses y medio. ¡¡Cuantos D. E. P!! para consolar, acompañar y solidarizarnos con tantos fallecidos. Alrededor de unos 50.000, -cifra del INE-, más de 20.000 de la vergonzosa e indigna cifra de muertos del mitómano relato oficial que no tiene el coraje suficiente para nombrarlos a todos. Se niegan los muertos con un paripé de duelo oficial tardío en un intento de maquillar la realidad y la responsabilidad. Pero 50.000 lapidas son muchos mojones para invisibilizarlos. 50.000 familias están dolientes y con el corazón partió, ya que muchos no han podido ni siquiera despedirse con la mirada de sus seres queridos. Nadie puede dudar que los sanitarios han sido carne de cañón y han corrido un altísimo riesgo. Mas de 70.000 infectados y alrededor de 80 fallecidos. De ellos el colectivo médico ha sido con mucho la profesión más castigada con 60 médicos muertos. Sobran las palabras. Quien quiera entender que lo haga.

Pero vaya a la parte dulce. Si alguien se merece este premio de la Princesa de Asturias de la Concordia son los profesionales sanitarios españoles en contacto directo con los pacientes afectados por la COVID-19 conforman la primera línea en la lucha contra esta enfermedad en nuestro país y han demostrado, desde que empezó esta emergencia sanitaria, un encomiable nivel de profesionalidad y compromiso. El jurado ha considerado que, expuestos a una alta y agresiva carga viral, su entrega incondicional, haciendo frente a largas jornadas de trabajo sin contar, en ocasiones, con el equipamiento y los medios materiales adecuados, según quejas de organizaciones profesionales y sindicales del sector, representa un ejercicio de vocación de servicio y de ejemplaridad ciudadana.

Que significativa es la etimología de la palabra con-cordia, que viene del latín concordia y que sus componente léxicos son: el prefijo con- (junto, globalmente) y cor, cordis (corazón), más el sufijo -ia (cualidad). Pero con-cordia tiene muchos sinónimos llenos de valores sociales, que conviene resaltar, más en un momento como este: consenso, armonía, paz, amistad, compañerismo, fraternidad, reciprocidad, unión, camaradería, hermandad, avenencia, cordialidad. Por el contrario, los antónimos son: discordia y desacuerdo, de las cuales vamos sobrados gracias a la polarización política y a la raquítica inteligencia emocional de los seudolideres. En el contexto psicosocial que hemos creado y ante la des-acreditación y des-afección hacia los seudo líderes políticos, necesitamos megadosis de con-cordia y seny civico.

Reconozcamos pues, tal como hace el premio ,el corazón hipertrófico y grande que tienen nuestros sanitarios, que como dice el Dr. Tomas Toranzo, presidente de la Confederacion Estatal de Sindicatos Médicos ,-CESM-, este premio es un justo reconocimiento a la labor abnegada y gran entrega de todos los implicados en la asistencia sanitaria a los pacientes afectados de covid-19, entrega que algunos han pagado con su vida, amén de los miles de afectados y a su vez se congratula que fue el Comité Ejecutivo de CESM, del pasado 14 de abril, quien públicamente lanzo la iniciativa de pedir para los sanitarios este premio, seguida de una campaña publica en los medios y recogida de formas en Chang.org . Posteriormente se han adherido numerosas organizaciones. Por cierto, la CESM propone que el premio lo recojan los cónyuges/parejas de los casi 80 sanitarios fallecidos. Son ellos quienes se tiene que poner las medallas y no los políticos.

Aplausos y reconocimiento social, que buena medicina para el alma sanitaria. Es hora de que las administraciones sanitarias cuiden y reconozcan a sus profesionales. Muchas comunidades han tenido el gesto, de hacer un complemento retributivo Covid 19 a sus trabajadores sanitarios y yo espero que el Ib Salut también siga su ejemplo. No se entendería este agravio y discriminación. Obras son amores y no buenas razones. Simebal ya le hizo una propuesta en este sentido. No es hora de imponer reglas de juego nuevas de forma unilateral. Sino de con-cordia, dialogo y consenso.

Recuerden, aun, aquí y ahora que estamos en derrota transitoria pero nunca en doma.